Laos en 6 días

Laos en 6 días

Llegué a Vientiane, capital de Laos, con la intención de alargar mi visado de Tailandia por otros dos meses más. La renovación del visado tailandés se puede tramitar en dos días laborables. En el primero realizas el trámite y el pago por la mañana y al día siguiente recoges tu nuevo visado. La cuasualidad hizo que el día que tenía que abandonar el país fuera 15 de abril, en plena celebración del año budista. Songkrancomo lo llaman en Tailandia, hizo que la embajada estuviera cerrada aquel miércoles. Lo que no sabía es que en Laos el año nuevo budista, llamado allí Bun Pi Mai, se celebraba del 14 al 16 de abril. La embajada permanecía por tanto cerrada también el jueves 16. Esto alargaba mi visita puesto que hasta el lunes no dispondría de mi pasaporte. Así es como acabé visitando Laos en 6 días.

A priori Vientiane es una ciudad bastante fea y aburrida. A este hecho se sumaba que al seguir con la batalla de agua no se podía hacer mucho turismo sin acabar empapado. Como en Chiang Mai esta guerra de agua comenzó un par de días antes de lo previsto, ya llevaba a las espaldas 5 días de cubos de agua y mangerazos. No quedaba más remedio que pasar el día en el hostel conociendo a la gente que allí se reunía. Así como conocí a Johan, un empresario holandés que había decidido tomarse 3 meses de vacaciones para recorrer el sudeste asiático. También conocí a Labros y Chanelle, un girego y una francesa residentes en Barcelona. Con ellos conseguí llegar al Buddha Park una mañana en la que el agua aun no había salido de las pistolas de crios y no tan crios que disfrutan con la celeración del año nuevo. El lugar se encuentra a una media hora  del centro de la capital. Puedes pactar un precio de ida y vuelta con un taxi pero sale mucho más barato si te diriges a la estación central, Kuah Din Bus station y tratás de averiguar cual es el autobús que te lleva allí. Es bastante dificil encontrar laosianos que hablen inglés. El sitio es pequeño pero lleno de estatuas gigantes de buddhas y la entrada cuesta unos 5000 kips (0,60 euros). El año nuevo budista es una festividad que tradicionalmente tiene como finalidad lavar a los buddhas para pedir prosperidad. Así es como pudimos ver gente arrojando agua con plantas a las figuras del templo. A la vuelta decidimos hacer autostop con la buena suerte de dar con una pick up que tenía una piscina hinchable, pistolas y unos pequeños plásticos que llenan a modo de globos de agua para lanzar. Nos metimos de lleno en la guerra de agua junto con un niño y su madre. Fue una experiencia irrepetible poder ir por la ciudad llenandonos de la curiosa costumbre de mojar a toda persona que se encuentre por la calle.

Buddha park

Buddha park

Buddha reclinado

Buddha reclinado

Lugareñas echando agua a una estatua

Lugareñas echando agua a una estatua

Como Vientiane no tiene mucho más, la siguiente parada de la ruta por Laos es Vang Vieng. Para llegar se puede contratar un viaje a través de alguna de las agencias que encuentras en la zona de hostels situada entre el templo Sisaket y el rio Mekong. También puedes dirigirte a la estación del Norte. Desde allí hay autobuses regulares y minivans privadas. El trayecto dura unas 3 horas. Y eso hubieramos tardado si no hubiera sido porque un coche le dió un golpe a nuestra minivan y tuvimos que esperar más de una hora a que viniera un representante de la agencia de seguros a tomar una foto de los pequeños rayones que tenián ambos automoviles. Quedó así aclarada la duda de si esta gente utiliza aseguradoras. Pero los trámites para dar un parte son infinitamente más absurdos de lo que estamos acostumbrados. En este trayecto conocí a Alex, un inglés que había dejado su trabajo para irse a vivir un tiempo a Taipei, capital de Taiwan. El destino suele ser caprichoso dicen. Eso pensé cuando al agregarle al Facebook pude ver como conocía a mi amiga Hairen, persona con la que compartí mis primeros pasos en esta aventura hace ya la friolera de 3 meses. Resulta que habían estudiado Erasmus en Alemania juntos. La vida es fluir, el mundo es un pañuelo y nosotros nos movemos para que ese mundo no se paré bajo nuestros pies, para que fluya en constante movimiento.

Vang Vieng es un pueblo en a mitad de camino entre Vientiane y Luang Prabang, que alguién un día decidió que había que explotar. Teniendo el rio Nam Song  a su vera no se les ocurrió otra cosa que convertir el pueblo en paraiso de chavales en busca de chupitos y diversión inventándose una de las atracciones turísticas más absurdas que he visto hasta ahora, el tubing. El tubing consiste en lanzarse con unos donuts gigantes por unos toboganes que llevan al rio. La guasa consiste en ir parando en cado uno de los bares que se encuentran a la orilla del mismo para beber. Esta práctica es tan absurda que ha llegado incluso a morir gente ahogada. El caso es que esta atracción ha convertido el pueblo en algo que poco tiene que ver con la cultura del país. Encuentras occidentales mayoritariamente menores de 30 años por todas partes y hay un restaurante, hotel o tienda casi en cada paso que das y precios muy elevados. Este turismo extremo me llevó a conocer por primera vez a niños que te pedian que les hicieras fotos para después pedirte dinero a cambio.

Parada de tubing en uno de los bares

Parada de tubing en uno de los bares

 

Chavales devolviendo los donuts por los que se tiran para practicar tubing

Chavales devolviendo los donuts por los que se tiran para practicar tubing

Niños que me pedián que les sacará una foto y luego me hacían gestos cuando no les daba dinero...

Niños que me pedián que les sacará una foto y luego me hacían gestos cuando no les daba dinero… Las niñas eran monisimas y posaban sin nunguna intención, los niños eran un poco camorristas y tapaban a las niñas porque no quería darles dinero.

Si decides no practicar tubing hay más cosas que puedes ver en las inmediaciones del pueblo como la Blue Lagoon o algunas cuevas rodeadas de campos de té. Puedes alquilar una moto o una bici como hice yo. El camino es prácticamente plano pero no es nada cómodo de transitar. Además al estar en pleno verano las temperaturas son bastante altas y si no realizas la ruta muy temprano esto puede suponer un handicap importante.

Una ruta de 20 kilómetros siempre sienta bien, aunque haga 35 grados a la sombra...

Una ruta de 20 kilómetros siempre sienta bien, aunque haga 35 grados a la sombra…

La laguna azul llena de gente... nada que ver con las fotos que hay por la red de paraiso idílico.

La laguna azul llena de gente… nada que ver con las fotos que hay por la red de paraiso idílico.

Si sigues ruta la siguiente parada en un viaje por Laos es Luan Prabang. Yo debía estar el lunes en la capital para recoger mi pasaporte por lo tanto no pude continuar conociendo Laos.  La gente que conocí me contó, que sin duda es el mejor destino de los tres principales del país.

Hasta aquí mi aventura por Laos, quiza otro día cuente como sobrevivir una semana con 3 bragas, dos pantalones y dos camisetas… Retransmitiendo desde la tranquila y cómoda Chiang Mai a la que he conseguido ver como un pequeño hogar en este caos que es el sudeste asiático. 

 

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