Koh Phi Phi, fiesta, buceo y muy poco de “La Playa” de Di Caprio.

Maya Bay

Maya Bay

Si has visto la película de Leonardo di Caprio, “La Playa” seguramente puedas entender porque se ha hecho famoso este conjunto de islas e islotes situado en la zona oeste de Tailandia en el corazón del Mar de Andamán. El film cuenta la historia de una isla fuera del circuito turístico del pais. Una playa idílica donde una comunidad de occidentales vive feliz, en paz y armonia comiendo de lo que pescan y viviendo en casas construidas con sus propias manos. La isla donde fue rodada es Koh Phi Phi Leh y la famosa playa, que en la película aparece completamente atrezada, es Maya Bay. Hoy convertida en atracción turística repleta de barcos y gente por todas partes nos hace preguntarnos si algun día llegó a parecerse mínimamente a la filosofía que muestra la película.

Pero la vida de este lugar transcurre en la más grande de las islas, Koh Phi Phi Don. Al llegar cuando cae la tarde se pueden observar como los colores dorados acarician con destellos el azul turquesa del agua que la rodea y durante unos minutos se te olvida que llegas a la máxima expresión de la masificación en Tailandia. Cuando pisas el puerto te das cuenta que la isla se ha convertido en un reclamo para ese turismo juvenil que busca emborracharse y descubrir las maravillas del buceo por primera vez. La isla fue completamente devastada en el tsunami que azotó el país en 2004 y para resurgir de sus cenizas decidieron resucitarla de la peor manera posible, convirtiendola en lugar de peregrinación de los resquicios que deja la Full Moon Party de Koh Phangan cada mes. La playa principal, Long Beach, cuenta con garitos atronadores en los que se entremezcla la música hasta las 2 de la madrugada. Cervezas tamaño “large”, buckets (cubos con alcohol, refresco y red bull) y shots (chupitos) inundan la noche isleña. 

Long Beach Koh Phi Phi

Long Beach Koh Phi Phi

Quiza la edad me está alejando de esa forma de diversión por lo que en mi estancia me decanté por adentrarme en las desconocidas profundidades marinas.  Después de constatar que bucear me daba mucho respeto conseguí hacerme con el título de Open Water por la organización SSI. Sumergirse en un medio tan desconocido para el ser humano como el agua es una experiencia tan apasionante como aterradora. Una vez te habitúas a respirar y manejarte con el equipo de buceo, tan solo hay que dejarse fluir con el líquido en el que te encuentras para descubrir un mundo inmenso de criaturas desconocidas en el que te conviertes en un observador pasivo de la fauna marina que puebla los puntos de buceo de la zona, Bida Nok, Bida Noi y Malong. La naturaleza, el sonido de tu respiración y tus pensamientos se entremezclan durante algo menos de una hora por un universo de ingravidez difícil de expresar con palabras.

Descubriendo la magia del buceo

Descubriendo la magia del buceo

Pero en Koh Phi Phi hay mucho más, hay escalada, hay kayak, Monkey Beach, Mosquito Island, Bamboo Island y un View Point hoy convertido en atracción tan turística que hasta se cobra 20 baths (0´55 euros) por alcanzarlo y observar la curiosa forma de la pequeña isla. Es también callejuelas estrechas sin rastro de vehículos a motor, es thais transportando botellas de aire para buceo, maletas o cualquier otra mercancía en carretillas. Es andar descalzo por las calles.

View Point Koh Phi Phi

View Point Koh Phi Phi

Koh Phi Phi es el Edén de los buceadores que trabajan 7 días a la semana para enseñar lo que les apasiona y paraiso de chavales que buscan ligar a golpe de chupito. Es una isla cara (comparada con el resto del país), masificada, sobre explotada y presumiblemente en peligro medioambiental.

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