8 rincones que hacen de Berlín una ciudad única

Supongo que es por esto que me gusta tanto esta ciudad

“Las barreras mentales por lo general perviven por más tiempo que las de hormigón” Willy Brandt. Cita escrita en las paredes de lo que queda de Muro.

Aterricé en Berlín un día de julio de 2009. Acababa de terminar una relación de lo más tormentosa y me apunté a un viaje con algunos amigos y otros tantos desconocidos que hoy en día son gente muy especial en mi vida. Ese viaje marcó un antes y un después en mi manera de ver el mundo y en mi forma de relacionarme. A partir de entonces no he parado de viajar y descubrir sitios increíbles. 6 años y medio después y 4 visitas más, sigo queriendo a una ciudad que a pesar de estar masificandose, sigue siendo la más única en la que he estado hasta el momento. Fue el primer lugar que elegí para emigrar sin éxito, hecho del cual me arrepiento enormemente. Quizá esta es una de las razones por las que en 15  días me dispongo a recorrer el sudeste asiático, para no echar la vista atrás y tener que arrepentirme de no haber tomado la decisión.

Berlín es música electrónica, es arte callejero, es juventud. Berlín rebosa cultura por todos y cada uno de sus barrios. Es una ciudad que hay que recorrer en bici, porque es un elemento más de la vida de este lugar y te hará descubrir sitios que jamás conocerías si te mueves en el aburrido metro. Mi pasión por las bicis comenzó aquel verano de 2009 y seguramente no sería lo que soy ahora si no hubiera sido porque me enamoré de ellas. Berlín es también empatia. Es tan especial que he visto a amigos perder una cartera rebosante de dinero y que apareciera a las pocas semanas intacta en su buzon o perder un IPhone y que un empleado de la oficina de objetos perdidos llamara para informar de que algún amable berlinés lo había depositado allí. True story.

I bike Berlin

Hay multitud de guías en las que podrás encontrar los sitios más interesantes de una ciudad en la que puedes estar metido en una discoteca todo el fin de semana sin salir o comer un kebab o unos noodles a cualquier hora del día cualquier día de la semana. Podría contaros lo bonito que es el Reichstag por dentro o las maravillas que tienen el Pergamo o el Neues Museum. También podría deciros que no olvidaseis ver la Puerta de Branderburgo o el Tiegarten y que no os perdierais el increíble monumento homenaje que representa el holocausto judío. Pero entonces, este post hablaría de una ciudad normal y recomendaría los sitios que aparecen en la Lonely Planet. Pero Berlín es mucho más que eso. Berlín es sus rincones. Esos que la hacen un lugar especial, diferente, esos que te enganchan a ella y te hacen querer volver una y otra y otra vez. Podría hablarte de como conseguimos sortear al temido portero del Panorama/Berghain y entrar en una de las discotecas con una de las políticas de entrada más estrictas. O del día en que fuimos al mercadillo de Mauerpark y descubrimos una rave a las 3 de la tarde. También podría contaros como era el Bar 25 que ya no existe o como es recorrer la East Side Gallery o en que parques hacer una barbacoa cualquier día de la semana. He preferido elegir los lugares más curiosos que he conocido en estos años, aquellos que no habría conocido si no hubiera sido porque recorrí sus calles mil veces subida a una bici con freno de contrapedal (aun sigo echando de menos ese freno). Seguro que hay muchos más y tal vez en alguna que otra visita que haga los conoceré, pero de momento aquí os dejo esta selección de sitios que para mi hacen de Berlín una ciudad única, una ciudad con ese encanto que tienes los sitios no convencionales.

1. Badeschiff

El rio Spree es el centro de la ciudad, mucha de su vida tanto diurna como nocturna gira en torno a él. Un ejemplo de ello es esta piscina flotante. Por un muy módico precio (a veces hasta gratis si vas por la tarde un poco antes de que cierre)  puedes refrescarte cualquier caluroso día de verano. Suele estar tan llena que tendrás que sortear toallas de hipsters hasta encontrar un sitio en el que poder tumbarte, pero merece la pena pasar por el número 4 de Eichentrasse en el barrio de Kreuzberg para conocerla.

Piscina Berlin

2. Plänterwald

En Berlín no son de tirar las cosas. Cualquier bar o discoteca parece una casa okupa y está lleno de sillones o trastos viejos. Con esta filosofía mantienen un antiguo parque de atracciones abandonado. Si vas a visitar el monumento a los soldados sovieticos situado en Treptow Park tan solo tendras que pedalear (o andar si es que no has hecho caso a mis consejos) un poco más y lo verás a través de sus vallas.

Noria

 

3. Berlin Unterwelten

Los mundos subterráneos guardan historias que no creerías. Una puerta en el U- Bahn (metro) puede llevarte a un bunker construido en plena Guerra Fria. Merece muchisimo la pena hacer alguno de los tours organizados.

4. Hackerspace 

En algún lugar escondido cerca de Jannowitzbrüke se encuentra este bar paraíso de los freaks informáticos y de la ciencia ficción. Al entrar no sabes si sigues en Berlín o te has teletransportado a la nave de Star Trek. Será complicado que lo encuentres a no ser que te lleve alguien que se haya dedicado a hackear sistemas desde sus wifis.

5. Tempelhof 

O como reciclar un aeropuerto abandonado. Sus puertas cerraron en 2008 pero como ya he comentado los berlineses no son de destruir, sino más bien de reutilizar.  Es así como puedes encontrar en sus pistas desde gente montando en bici o longboard a grupos haciendo las famosas barbacoas (deporte local). En ocasiones alberga festivales. ¿Os imaginais a Fabra utilizando el aeropuerto de Castellón para fines similares? Imposible en cualquier otra ciudad. Un consejo si montas en longboard: puedes alquilar uno por unas horas en la tienda Ete-clothing.

Tempelhof

6. Roses

Encontrarás este bar kistch de ambiete gay en una de las calles más conocidas de Kreuzberg, en el número 187 de Oranienstrasse. Temerás salir ardiendo cuando veas algún cigarro acercándose a su sorprendente pared de pelo rosa (si amigos, en Berlín no hay ley anti tabaco, así que si no fumas lo pasarás un poco mal).  Este sitio es curioso porque te parecerá estar metido en la barriga de Espinete.

7. Crematorio/cementerio

Seguramente no se me habría ocurrido visitar este sitio si no hubiera estado con unos arquitectos de esos que se empapan de este tipo de cosas antes de visitar una ciudad. Tampoco se me habría ocurrido visitarlo si no hubiera tenido esa sensación de que ya no me quedaba (casi) nada más que ver. Al parecer el crematorio es una maravilla arquitectónica creada por Axel Schultes y Charlotte Frank. Para una inculta de este arte como yo, no es nada del otro mundo, pero su emplazamiento en uno de los cementerios más extraordinarios donde he estado me cautivó. El concepto es el de un parque en el que las lápidas se encuentran desperdigadas en un inmenso y precioso jardín. Sin duda el cementerio más acogedor que he tenido oportunidad de pisar. Lo puedes encontrar en los confines de Treptow casi llegando a Neukölln, barrio inexplorado por túristas.

8. Contemplar el atardecer desde cualquiera de sus puentes

Los que me conocen bien saben mi pasión por los colores del cielo en las primeras horas de la mañana o las últimas de la tarde. Encontrar el sitio perfecto para ver esta maravilla de la naturaleza es todo un reto para mi. En Berlín mi sitio favorito es el puente de Warschauer Strasse, donde se puede ver todo el skyline industrial con la mitica Fernsehturm (la torre de la televisión, su Pirulí). Otro precioso lugar es en el puente que cruza el Spree en Treptow, donde se puede divisar los colores detrás de la escultura Molecule Man y a lo lejos la omnipresente Fernsehturm.

Molecule man atardecer

Y tú ¿conoces ya Berlín? ¿Tienes algún rincón especial?

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