La chica de ayer


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Me asomo a la ventana y veo muy poco de la chica de ayer, aquella que dejó atrás ese frio y nevado Madrid y que no tiene nada que ver con la que ahora recorre las playas de Asia descalza. Por fuera son iguales, pero la chica de hoy sabe que en lo más profundo ya nunca volveran a ser la misma persona. La chica que se fue sufría de soledad aunque ella no lo supiera, la que queda ha aprendido a estar en paz consigo misma o al menos lo está intentando. Le ha costado mucho sudor, algunas lágrimas e infinitas ganas de regresar. Aquella chica tenía el corazón escocido, pero ha conseguido enmendarlo con tiritas y ese tiempo que dicen que lo cura todo. Ese que corre 10 veces más rápido cuando se viaja lento y sin prisa.

Esa chica era despistada, esta lo sigue siendo, pero no tanto. Contra todo pronóstico solo ha dejado olvidada una toalla en un hostal de mala muerte. La chica que partió en una aventura tan apasionante como dura sufría cuando dormía en otra cama con otra almohada. Esa chica ha dormido en estos dos meses en aviones, autobuses, barcos, camas duras y no tan duras, en habitaciones privadas y compartidas, sola y a veces acompañada, en playas y hasta en bancos de parques con mil y una diferentes almohadas. Esta chica nueva ha descubierto que es más perjudicial para su hiperlordosis 40 horas semanales en frente de un ordenador que cargar 12 kilos a sus espaldas. Esta chica sabe que la mochila que traía consigo no contenía solo ropa.  También tenía un montón de piedras que se le olvido soltar antes de partir y que la nueva chica va dejando poco a poco en cada nuevo destino que se le pone por delante.

La chica de ayer se ponía perfume de vez en cuando, ahora huele a una extraña mezcla entre sudor y citronela. Esa que durante un tiempo no consiguió apartar a los mosquitos que olian en ella a una chica de ciudad de bien. Esta chica de ahora tiene el cuerpo marcado de picaduras que tienen historias que contar.

Los restos de la chica que quedó en España escribía cartas guardadas en el cajón del olvido que nunca llegaban a su destino. La que ha recorrido 16.750 Km por tierra, mar y aire en dos meses se le ha escapado la vergüenza por las uñas de los pies y publica (casi) todo lo que pasa por su cabeza. Las dos chicas, la del ayer y la de hoy, siguen procrastinando y queriendo abarcarlo todo. Hay cosas que nunca cambian. Ambas siguen un poco perdidas en la vida. Pero la que escribe ahora está convencida que la que se fué hizo lo correcto aunque el camino sea duro y lleno de baches en carreteras incomodas de transitar.

La chica que vivia sola en su apartamento se ha convertido en alguien aun más independiente si cabe. Aquella chica sabía predecir donde se encontraría a dos meses vista. La que ahora vive al día no sabe que decirle a la gente que le pregunta donde estará en verano porque no sabe ni donde estará mañana. Mañana, esa palabra que ha tomado un significado diferente y ha hecho que sea consciente de que la vida es tan solo un constante ahora pues mañana nunca se sabe lo que puede pasar.

La chica soñadora sigue soñando con los ojos abiertos pero ahora duerme mucho más. Anda pisando fuerte, ya no la asusta (casi) nada y sabe que puede hacer (casi) todo lo que se proponga. Ha transitado mil calles con miles de nombres diferentes y solo piensa en todas las que le quedan por recorrer. Esta chica que a veces se cansa de moverse sigue echando de menos lo que antes solía echar de más. Pero ahora ya no escuece tanto y puede más lo que le espera en la siguiente ciudad que lo que dejó en la de toda la vida.

De la chica deportista que se fue queda poco. El calor, la falta de rutina y moverse cada pocos días hacen mella. Algunas clases de yoga y algo de bicicleta cuando cae el sol. Es una de las pocas cosas que la chica de hoy añora de la de ayer, pero no se agobia porque sabe que recuperará la motivación mas temprano que tarde.

Dos chicas que parecen iguales pero ya no son la misma y una tercera que queda por llegar y que no se parecerá a ninguna de las que un día fue. La chica que algún día regresará ya nunca tendrá nada que ver con la que un 22 de enero de 2015 partió en busca de un sueño.

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