Cómo afrontar el (des) amor y dejar ir

cómo afrontar el (des) amor y dejar ir

“It’s oh so quiet shhh shhh, it’s all so still shhh shhh, you’re are all alone, and so peacefull until… you fall in love […] this guy is “gorge” and I got hit, there’s no mistake this is it. ‘Til it’s over and then It’s nice and quiet shhh, shhh. But soon again shhh shhh starts another big riot […] So what’s the use of falling in love?”

“Está todo silencioso shhh shhh, está todo parado shhh shhh, estás sola y todo es tranquilo hasta que… te enamoras […] este chico es “cañón” he dado en la diana, no hay errores, esto es. Hasta que se acaba y entonces, es bonito y silencioso shhh shhh. Pero de nuevo otra vez shhh shhh, empieza otro gran alboroto […] ¿Cual es el propósito entonces de enamorarse?”

Lo que la excéntrica islandesa define en tan solo 3 minutos y medio es el resumen perfecto de la montaña rusa de emociones que sufre nuestra vida a lo largo de los años. Parece que no aprendemos. Nos disfrazamos de indiferencia, nos resistimos, nos autoconvencemos de que no es para nosotros. Y sin comerlo ni beberlo nos dejamos arrastrar. Nos sacudimos los miedos, nos ponemos el traje de decisión y vamos a por todas. Nos desnudamos, sacamos la vulnerabilidad de debajo del abrigo, abrimos el pecho de par en par y nos olvidamos de que “todos los principios son finales disfrazados de oportunidades. Y es que hacer caso a un tipo como el triste de Iván Ferreiro es un suicidio emocional. Porque la vida al fin y al cabo está para vivirla.

Ahí estás tú en tu limbo, oliendo las flores que se cruzan a tu paso, vomitando arco iris a diestro y siniestro y sinitiéndote la persona más envidiada del planeta tierra cuando una conversación absurda torna en una crisis existencial. Lo peor no es que te digan que ya no te quieren. Lo peor es escuchar de unos labios que has besado mil y una veces “te quiero pero tengo otras prioridades y lo justo es que sigamos caminos diferentes”. Tu cerebro se nubla y con los ojos inyectados en sangre balbuceas algo parecido a un “Tú no me quieres ni sabes lo que es querer y eres un egoista que no lo sabes tú bien”.

Así que te vuelves a calzar el traje de decisión y después de ahogarte en un mar de lágrimas empiezas a odiar tanto que las flores se convierten en cactus, los arco iris en puñales y te sientes la persona más desdichada del planeta tierra. Te faltan las fuerzas para levantarte de la cama y a duras penas consigues llegar hasta la ducha y llenar el estómago es la tarea más complicada que se te ha presentado en los últimos meses. Te persigue una nube gris de desdicha y miseria durante días hasta que alguien te dice que el amor y las prioridades no tienen nada que ver. Al parecer el amor se genera en el sistema límbico, curiosamente la misma parte del cerebro que controla el placer y la adicción, y las prioridades en el cortex prefrontal. A ti todo eso te suena a chino y sigues sin entenderlo porque siempre has escuchando que si alguien te quiere hará lo imposible por quedarse en tu vida. O quiza es lo que nos susurramos a nosotros mismos para ser capaces de olvidar con más facilidad. Lo que nunca nadie nos dijo es que querer es también dejar ir, no aferrarse a una idea romantica de película manufacturada por la industria cinematografica comercial. 

La experiencia nos dice que todo volverá a su curso, es lo que tiene haber pasado la barrera de los 30. Tenemos tantos desamores cargados a las espaldas que sabemos que de esta no nos vamos a la tumba. Como todo lo que duele nos hace crecer un centimetro más. Ya lo dicen los angloparlantes, somos “Work in progress” (trabajo en curso).  No, esto no es una guía de cómo afrontar el desamor, es solo mi manera de ponerle palabras a un millón de sentimientos que me desbordan mientrás consigo recoger mis pedazos y recalcular mi camino.

Si te ha gustado comparte!Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Email this to someonePin on Pinterest

Leave a Reply

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *