Carta a un alma perdida (Créeme cuando te digo…)

Créeme cuando te digo

Querida amiga:

¿Como va todo por el lugar donde las almas vagan perdidas? Hace tiempo que pienso en ti. Me recuerdas a mi hace un tiempo. Yo también estaba perdida. Es más, aun lo estoy. Aun no tengo un rumbo y lo peor de todo es que no me importa. Tengo una edad a la que se supone que tendría que tener un trabajo estable, una casa, un novio, un proyecto de familia. No tengo nada de eso y lo peor de todo (o lo mejor…) es que no me importa. Solía tener un trabajo estable que odiaba tanto que me absorbía la energía y me cegaba. Me autoengañaba pensando que las cosas que me proporcionaba valían la pena, pero no era así. Ese trabajo me permitía tener una casa, que se convirtió en la pequeña prisión que me recordaba cada día que había algo que me faltaba. Ese algo era simplemente “la vida”. Tuve unos pocos novios, pero con ninguno me llegué a sentir plena. Supongo que no fue su culpa, algo me faltaba y ellos no podían llenarlo. Tenía que aprender a llenarlo yo misma. No sé donde estaré dentro de un mes y créeme cuando te digo que no me importa. Hubo un tiempo donde lo eché todo de menos, pero creéme cuando te digo que todo pasa y todo llega.

Se que no soy nadie para dar consejos pero, créeme cuando te digo: no te dejes llevar por la corriente. No hagas eso que todos hacen porque es lo que hay que hacer. No dejes que sus “es una locura” y “no vas a poder” frustren tus ilusiones. Se que no sabes lo que quieres o que quieres tantas cosas que no sabes por cual decidirte. Se que piensas que no estas preparada. Tengo que contarte un secreto, nunca estamos lo sufucientemente preparados. Se que tu cabeza intenta convencerte de que debes quedarte donde estás, pero debes hacer caso a tu corazón, es el motor de nuestra vida, el que nos guía. No tengas miedo a la incertidumbre ni a lo desconocido. Créeme cuando te digo que a veces no tener todo planeado te llevará a vivir experiencias maravillosas. Experiencias que nunca hubieras podido ni imaginar desde tu pequeña jaula. Esa que te empeñas en construir para protegerte de lo que el exterior tiene guardado para ti.

Pregúntate si lo que estás haciendo hoy te acerca al lugar donde te gustaría estar mañana y si no es así empieza a cambiar el rumbo de tu viaje en este preciso instante. El momento es ahora, empieza antes de que sea demasiado tarde, antes de que tus obligaciones te mantengan atada. No existe el momento perfecto, porque el momento perfecto es ahora. Que no te asuste saltar, que no te asuste perseguir tus sueños, que no te asuste rebelarte contra el mundo.

Pregúntate si lo que estás haciendo hoy te acerca al lugar donde te gustaría estar mañana

Desaprende todo lo que te enseñaron, aprende que hay distintas formas de vivir, que no solo está la que te muestran en la televisión, en las revistas, en las películas… Muévete, camina, observa, vive. Permítete caer mil y una veces. Porque, querida amiga, créeme cuando te digo que caemos para aprender a levantarnos. Así que sacúdete el polvo y vuelve a intentarlo por otro camino. Y si tienes que volver vuelve, pero con la cabeza bien alta porque al menos tú lo intentaste. Eso ya dirá mucho más de ti que todos los años que pasaste preguntándote que había al otro lado.

Sea lo que sea que te mariposea por dentro dejalo salir. Cuando estes hundida y añores lo que tenías y alguien te diga aquello de: “Nadie dijo que fuera fácil”, seguramente te sentará como una patada en el estomago. Pero créeme cuando te digo que ninguna aventura que merezca la pena comienza desde el sofá de tu casa. Sal a comerte la vida si no quieres que te acabé comiendo ella a ti. Algún día echarás la vista atrás y comprenderás el significado de esas palabras que alguien tuvo el valor de decirte mientras hundías las rodillas en el suelo apunto de rendirte.

Llora y grita y vuelve a llorar hasta que te quedes exhausta. Deja que las lágrimas saquen toda la rabia que tienes dentro, pero jamás dejes que empañen tu mirada y te aparten de tus objetivos. Cuando todo se desmorone no dudes en pedir ayuda a los que más te quieren pues ellos te darán esa mano que necesitas para levantarte o limpiarte los restos de sal que aun queden en tus mejillas.  Tal vez solo se acuesten a tu lado hasta que estés lista para reemprender el camino. Pero no olvides que ellos solo te acompañarán en un tramo, el resto debes hacerlo tu sola. Créeme cuando te digo que lo conseguirás, aunque ahora una neblina no te permita ver el sendero con claridad.

Sendero

Cuando estés lista para dar el paso te estaré esperando al otro lado. Buen viaje amiga.

Siempre tuya,

un alma que creyó estar perdida durante mucho tiempo.

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Latest Comments
  1. Perdita animo |

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